domingo, 9 de agosto de 2015

COHERENCIA ENTRE EL SER, EL PENSAR Y EL HACER.

¿Es acaso la ceguera, el peor mal que aqueja a la humanidad?

¿Cómo curarlo?

Palabras màs y palabras menos... en un sinnùmero de actitudes, fines y ensayos.

Actitud, aptitud, vocablos perdidos en un léxico que poco importa dentro del verde selvàtico

de la adolescencia popular. Qué màs da cuando entiendo mi presente y sufro de abandono 

abuso infantil y enfermedades venéreas. Qué tanto puede importar si mi vecino es el líder 

de la pandilla de mi barrio y la muerte de mi padre no trajo la paz por la que lucho junto a 

sus soldaditos de plomo y desde sus entrañas escaparon sus sueños hechos cenizas? 

La creación en su cenit, trajo consigo al hombre y este se ha gastado las tres cuartas partes de su oportunidad para subsistir, en vanalidades y violencia. Históricamente, su determinación por vivir en comunidad, vino a solucionar sus necesidades màs sentidas (alimentación, protección, vivienda, convivencia)
A pesar de su afán por el conocimiento, la toma de decisiones, también se convirtio en karma, cuando los intereses personales hicieron sentir mediando golpes de estado, dictaduras, anarquía y en últimas, la abstención y negación por cualquier tipo de ideología.
Es allí donde surge la urgencia por la formación en valores y moral.
El día a día requiere la práctica cotidiana de ciertas actividades que se convierten con el paso del tiempo en hábitos; hábitos buenos o malos, de acuerdo al sentir individual, a las caracteristicas de la labor desarrollada y a la formación que desde el hogar se venga teniendo.
Seres sociales o individuos desadaptados, comprometidos con la vida y su sistema o llenos de rencor y espìritu de venganza, todo esto, en la vivencia de una cronología acumulativa de recuerdos, aciertos y desaciertos escritos en la historia.
En el momento en el que aparece la necesidad de tomar las riendas de nuestra propia vida, y es innegable la buena suerte de quienes tienen a su lado a un lider asertivo; cuando se unen la ciencia y el arte de vivir, son esos buenos hábitos los que ayudan a los seres a existir
, prevalecer, a hacer historia eternizando su especie mediente los vínculos irrompibles de la responsabilidad, la autoestima y el compromiso.
Indudablemente, cuando se pertenece a un estado de derecho, la ley tiene que hacerse hábito; debe convertirse en el pan de cada día y en la temática de estudio en las aulas escolares, a partir del mismo nivel preescolar.
Con razón se afirma que “acciones son amores y no buenas razones” empezando por las costumbres podemos acercarnos a los buenos hábitos y conquistar las virtudes humanas.

Años de violencia de lucha armada y de cambios en la búsqueda de la cotidianidad, enseñan con creces la necesidad de un afàn personal por hacer de la propia vida un trascender ùtil y acertado. Las premisias contitutivas del futuro están escritas en las células del cuerpo; deberán ser entendidas por la mente humana y aplicadas en la preservación de la vida. Por la familia, por una sociedad en paz, vale la pena vivir coherentemente, en la observancia de la ley.

De "Los niños de Ana" 2024.   “Buenos maestros impulsan civilizaciones florecientes, buenos lectores, las preservan. Existe el...