lunes, 15 de septiembre de 2014
domingo, 13 de julio de 2014
Plan de área para el tercer periódo académico.
RESPONSABILIDAD
INSTITUCIÓN EDUCATIVA JORGE ELIÉCER GAITÁN AYALA
ASERTIVIDAD PERSONAL
PERIODO __3 _
ASIGNATURA: Ética y Religión para la vida GRADO: Sexto.
Mi diario de clase.
Análisis
de la realidad personal actual.
Situaciones
por las que debo agradecer todos los días.
El
“dar” es un valor que viene del alma. Partiendo desde allí ¿qué das?
Elabora
una lista de posibles situaciones por las cuales celebras.
Relacionar
“Empatía” y “Asertividad”.
¿Cuáles
son las actitudes que según tú, generan agrado en las relaciones?
¿QUIERE POR FAVOR EXPRESAR CON CLARIDAD SU OPINIÓN
SOBRE MI EN SU CLASE?
Nota: Desarrollar la actividad en el cuaderno del área y presentarla el día
domingo, 8 de junio de 2014
Los niños de Ana.
LOS NIÑOS DE ANA.
¿Por qué Dios vota por el amor?
Es sencillo. Quién gobierna después de esta elección es la inocencia.
¿Qué mejor camino hacia el futuro? La inocencia habita en la paz.
Villavieja es un pueblo colonial. Tan viejo, que sus paredes encierran ricos tesoros empacados en vasijas de barro, cuando no saltan de baúles enterrados, muñecos que poseen las almas de quienes se venden al diablo.
La paz se viste de blanco y el espacio que comparten las aves con el transbordador espacial, en más de una oportunidad quedó teñido de rojo. Basta con recordar el color de la tiza con la que su profesora escribía en el tablero de la escuela (¡parecía tan lleno aquel tablero!)y el color del vestido de su padre, impecable, dirigiéndose a su oficina en el consejo.
- Donde imperan la ley y el orden están la salud y la educación. No lo olvides, Decía Magdalena, su madre. Pasaron por su mente imágenes de la noche anterior, del patio de la casa y de los besos cálidos que aquel hombre le diera rogando que por favor no partiera.
Poco pudo conciliar el sueño y en su pensamiento, una a una fueron quedando anudadas, arrugadas, las páginas que por unos momentos fueron el libro abierto de su vida.
Ana Había llenado ya sus maletas. También ella amaba a su padre, pero de esta manera podría vivir mejor su realidad.
Amanecía; al llamado de su madre para abordar el tren que la llevaría a la capital a continuar con sus estudios, se escuchó diciendo que no iría. Y así fue, se quedó en aquel pueblo de corrales de bahareque, burros y canoas, ilusionada en el recuerdo y el dulce sabor de unos besos ardientes y nocturnos.
Con el paso de los años, sin embargo Leo aprende del arte de las letras acuñando símbolos con el lenguaje morse, en aras de unir el mundo con un cable de teléfono, mientras Ana, en su colegio ata sonrisas y valores mientras canta el himno nacional, primero como alumna, y luego como maestra.
Las únicas hojas de papal que no llevaba contenían la ilusión de un amor que le perseguiría para herirla. Porque sin importar el tiempo y la distancia, ese sentimiento que a muchos avergüenza y a otros subyuga y quema en el deseo, alimenta el devenir y proviene de un alma inmortal que tampoco nos abandona.
El amor que a unos une a otros distancia y mientras Leo se enreda entra los brazos de Arsecio Ana inicia una carrera hacia las letras y la pedagogía, alejándose de Guillermo. No valen serenatas y las cartas de amor, de promesas y poesía, se desvían hacia las manos de la rectora por orden de Magdalena.
Los dos jóvenes pretendientes de Leo y de Ana, mientras tanto, amigos de la nación y soldados de la patria, por rutas diferentes pugnan con sus trabajos por el triunfo de la paz; la paz que quedó una tarde teñidas de sangre sus calles y llenas de odio las almas de los hombres, volcándose hacia los niños y las familias para dejar una huella de llanto y de dolor, huella que quedaba escrita en la historia, como ejemplo, que llama al silencio y cual nube gris entorpece el futuro y apaga la felicidad que se siente por ser libres.
En la plaza, se arenga y se llama a la unidad con fuerza y con rabia para levantar cual ave fénix las alas de la razón en un amanecer azul en el que gobierne el amor ¡Ya se sabe lo que buscan! atención, respeto, responsabilidad, unidad, propiedad, educación, felicidad, ocuparse en sus momentos de éxtasis, proporcionados por su calidad de hijos, de esposos y padres, de hombres y mujeres, para disfrutarlos y sobrevivir por ellos, vivir.
Les preocupa su empleo, prestar su servicio a la sociedad… el tiempo y su calidad humana. En el afán por alcanzarse, en su rudeza, atacan su presente; mueren antes de abrirse a la vida; crisálidas violentadas y tristes, capullos cristalizados y rotos, vacíos de néctar, vestigios de una raza campesina y de alfareros, sino de leguleyos y letrados que no paran de buscar su estrella.
…Huyen, mientras buscan, unos aquí y otros allá. Los primeros escriben en su piel, tatuando con sangre sus páginas en la historia y los otros esperan encontrar en esas páginas, por lo menos a la paz.
Mientras Leo hace camino, Ana busca, entre los niños y las niñas, hombres valientes que quieran caminar; y les enseña paso a paso, sin errores, entre mística y sencilla, la austeridad, el método para alcanzar la felicidad. Leo el hada mágica, blanca y hermosa; sensual, enamorada, presente, mensajero que comunica y simboliza la abundancia. Ana, el ángel que pisa y trasciende con autoridad, en alto su frente y fresco el pensamiento, vigía y guía de la gente, con el poder de devolver al mal hacia el infierno y de atraer hacia Dios las almas.
Contradictorio, como la dura piedra que afila y la suave brisa que corroe el metal. Pedacitos de cielo, lejanos en el tiempo, semillas esparcidas en diferentes caminos, criaturas que cultivan entre lágrimas y risas, la vida.
Una sola realidad edificada con un molde colonial; entre anárquica y demócrata, esquilada por sus depredadores naturales, la avaricia y el deseo de poder. Pero eso no importa cuando brilla la esperanza y cada día del calendario cuenta al paso del sol en el cumplimiento del deber.
Con el tiempo, maduros de besos, Leo y Arsecio trajeron al mundo dos hijos para agradar a Dios en su santo matrimonio. Y a una tercera, Leonor, la recibió en su seno, no parida de su vientre más si un regalo del amor. Diríase que mejor que Luis, el hijo menor de Leo, moreno, contrario a la tez blanca de su madre, Beatriz, también mágica y bella, reflejaba un parecido mejor. Un cielo azul y una sonrisa colgada con gracia en una nube, un grupo de niños como ella, un triciclo y un televisor, hacen feliz la infancia de la Gata, como la llaman, quizá por su piel llena de pecas y de manchas o por el color azul del que se devolvían las miradas.
Trece años, uno menos y uno más, perdida en el ambiente gris en el que ahoga la violencia, desatendida y sola, al igual que aquella oruga, que no pudo construir sus alas, penetrada por el pico inquieto de un colibrí sin conciencia, la niña también marchita quedó.
No hay triciclos allá afuera. La idea de una celda fría y el olor a pescado de mercado ocupan su cielo.
La historia continúa, ya sabemos que en el mundo se nace y se vive en el dolor y que el trabajo viene a llenar nuestro vacío de Dios.
En el colegio de la capital, Ana canta y sus estudiantes recitan las lecciones cual poema en el que se gloria a la tierra con sus ríos y montañas. Enseñando historia y matemáticas forja en los frescos corazones camándulas de valores y oraciones construyendo un país desde las aulas; otro pedazo de cielo; el que faltaba.
Se vienen forjando en el tiempo, en cada corazón, un aula,una nación, un templo para los sueños y las esperanzas, un banco de suspiros y el éxito a carcajadas. Rodeados de anhelos y palabras sabias. Una modalidad de cielo cercana a Dios, de caras sucias o de mejillas limpias y sonrojadas, los otros o estos, soñadores y serenos, siempre ellos... así son los niños de Ana.
GUILLERMO TOBÓN BORRERO
Esp. Ética y pedagogía.
Es sencillo. Quién gobierna después de esta elección es la inocencia.
¿Qué mejor camino hacia el futuro? La inocencia habita en la paz.
Villavieja es un pueblo colonial. Tan viejo, que sus paredes encierran ricos tesoros empacados en vasijas de barro, cuando no saltan de baúles enterrados, muñecos que poseen las almas de quienes se venden al diablo.
La paz se viste de blanco y el espacio que comparten las aves con el transbordador espacial, en más de una oportunidad quedó teñido de rojo. Basta con recordar el color de la tiza con la que su profesora escribía en el tablero de la escuela (¡parecía tan lleno aquel tablero!)y el color del vestido de su padre, impecable, dirigiéndose a su oficina en el consejo.
- Donde imperan la ley y el orden están la salud y la educación. No lo olvides, Decía Magdalena, su madre. Pasaron por su mente imágenes de la noche anterior, del patio de la casa y de los besos cálidos que aquel hombre le diera rogando que por favor no partiera.
Poco pudo conciliar el sueño y en su pensamiento, una a una fueron quedando anudadas, arrugadas, las páginas que por unos momentos fueron el libro abierto de su vida.
Ana Había llenado ya sus maletas. También ella amaba a su padre, pero de esta manera podría vivir mejor su realidad.
Amanecía; al llamado de su madre para abordar el tren que la llevaría a la capital a continuar con sus estudios, se escuchó diciendo que no iría. Y así fue, se quedó en aquel pueblo de corrales de bahareque, burros y canoas, ilusionada en el recuerdo y el dulce sabor de unos besos ardientes y nocturnos.
Con el paso de los años, sin embargo Leo aprende del arte de las letras acuñando símbolos con el lenguaje morse, en aras de unir el mundo con un cable de teléfono, mientras Ana, en su colegio ata sonrisas y valores mientras canta el himno nacional, primero como alumna, y luego como maestra.
Las únicas hojas de papal que no llevaba contenían la ilusión de un amor que le perseguiría para herirla. Porque sin importar el tiempo y la distancia, ese sentimiento que a muchos avergüenza y a otros subyuga y quema en el deseo, alimenta el devenir y proviene de un alma inmortal que tampoco nos abandona.
El amor que a unos une a otros distancia y mientras Leo se enreda entra los brazos de Arsecio Ana inicia una carrera hacia las letras y la pedagogía, alejándose de Guillermo. No valen serenatas y las cartas de amor, de promesas y poesía, se desvían hacia las manos de la rectora por orden de Magdalena.
Los dos jóvenes pretendientes de Leo y de Ana, mientras tanto, amigos de la nación y soldados de la patria, por rutas diferentes pugnan con sus trabajos por el triunfo de la paz; la paz que quedó una tarde teñidas de sangre sus calles y llenas de odio las almas de los hombres, volcándose hacia los niños y las familias para dejar una huella de llanto y de dolor, huella que quedaba escrita en la historia, como ejemplo, que llama al silencio y cual nube gris entorpece el futuro y apaga la felicidad que se siente por ser libres.
En la plaza, se arenga y se llama a la unidad con fuerza y con rabia para levantar cual ave fénix las alas de la razón en un amanecer azul en el que gobierne el amor ¡Ya se sabe lo que buscan! atención, respeto, responsabilidad, unidad, propiedad, educación, felicidad, ocuparse en sus momentos de éxtasis, proporcionados por su calidad de hijos, de esposos y padres, de hombres y mujeres, para disfrutarlos y sobrevivir por ellos, vivir.
Les preocupa su empleo, prestar su servicio a la sociedad… el tiempo y su calidad humana. En el afán por alcanzarse, en su rudeza, atacan su presente; mueren antes de abrirse a la vida; crisálidas violentadas y tristes, capullos cristalizados y rotos, vacíos de néctar, vestigios de una raza campesina y de alfareros, sino de leguleyos y letrados que no paran de buscar su estrella.
…Huyen, mientras buscan, unos aquí y otros allá. Los primeros escriben en su piel, tatuando con sangre sus páginas en la historia y los otros esperan encontrar en esas páginas, por lo menos a la paz.
Mientras Leo hace camino, Ana busca, entre los niños y las niñas, hombres valientes que quieran caminar; y les enseña paso a paso, sin errores, entre mística y sencilla, la austeridad, el método para alcanzar la felicidad. Leo el hada mágica, blanca y hermosa; sensual, enamorada, presente, mensajero que comunica y simboliza la abundancia. Ana, el ángel que pisa y trasciende con autoridad, en alto su frente y fresco el pensamiento, vigía y guía de la gente, con el poder de devolver al mal hacia el infierno y de atraer hacia Dios las almas.
Contradictorio, como la dura piedra que afila y la suave brisa que corroe el metal. Pedacitos de cielo, lejanos en el tiempo, semillas esparcidas en diferentes caminos, criaturas que cultivan entre lágrimas y risas, la vida.
Una sola realidad edificada con un molde colonial; entre anárquica y demócrata, esquilada por sus depredadores naturales, la avaricia y el deseo de poder. Pero eso no importa cuando brilla la esperanza y cada día del calendario cuenta al paso del sol en el cumplimiento del deber.
Con el tiempo, maduros de besos, Leo y Arsecio trajeron al mundo dos hijos para agradar a Dios en su santo matrimonio. Y a una tercera, Leonor, la recibió en su seno, no parida de su vientre más si un regalo del amor. Diríase que mejor que Luis, el hijo menor de Leo, moreno, contrario a la tez blanca de su madre, Beatriz, también mágica y bella, reflejaba un parecido mejor. Un cielo azul y una sonrisa colgada con gracia en una nube, un grupo de niños como ella, un triciclo y un televisor, hacen feliz la infancia de la Gata, como la llaman, quizá por su piel llena de pecas y de manchas o por el color azul del que se devolvían las miradas.
Trece años, uno menos y uno más, perdida en el ambiente gris en el que ahoga la violencia, desatendida y sola, al igual que aquella oruga, que no pudo construir sus alas, penetrada por el pico inquieto de un colibrí sin conciencia, la niña también marchita quedó.
No hay triciclos allá afuera. La idea de una celda fría y el olor a pescado de mercado ocupan su cielo.
La historia continúa, ya sabemos que en el mundo se nace y se vive en el dolor y que el trabajo viene a llenar nuestro vacío de Dios.
En el colegio de la capital, Ana canta y sus estudiantes recitan las lecciones cual poema en el que se gloria a la tierra con sus ríos y montañas. Enseñando historia y matemáticas forja en los frescos corazones camándulas de valores y oraciones construyendo un país desde las aulas; otro pedazo de cielo; el que faltaba.
Se vienen forjando en el tiempo, en cada corazón, un aula,una nación, un templo para los sueños y las esperanzas, un banco de suspiros y el éxito a carcajadas. Rodeados de anhelos y palabras sabias. Una modalidad de cielo cercana a Dios, de caras sucias o de mejillas limpias y sonrojadas, los otros o estos, soñadores y serenos, siempre ellos... así son los niños de Ana.
fin
GUILLERMO TOBÓN BORRERO
Esp. Ética y pedagogía.
lunes, 26 de mayo de 2014
Elementos de la comunicación.
RESPONSABILIDAD
"El lenguaje ha sido la llave con la que el hombre abre puerta tras puerta hacia el conocimiento y la solución de las expectativas y retos encontrados desde los principios de la existencia"
http://www.mineducacion.gov.co/1621/article-122046.html
sábado, 7 de diciembre de 2013
"A VINO NUEVO ODRES NUEVOS"
RESPONSABILIDAD.
Uno de los comentarios que "normalmente" se escucha, proveniente de quienes han empezado su vida en la casa de una finca, es que estàn aburridos del campo.
No obstante, cuando se trata de observar el mundo, nos percatamos de que este es un todo; no existen por asì decirlo, un mundo rural y un mundo urbano. El decir "todo està allà" Conyeva a tener en cuenta la experiencia frente a la realidad, desde una perspectiva optica.
En mi caso particular, digamos que por acción divina, mi primer hogar fue una casa fiscal (hogar de los militares en sus batallones o bases estratégicas)
Es aquí, en donde podemos aclarar, entonces, que es el mismo hombre, quièn define sus espectativas, frente al mundo que se le presenta. Sigo sin entender porqué nos aburrimos del trinar de las aves y las preferimos al trinar entre ampollas y carreras en la ciudad. La paz que se respira mientras se realiza un trabajo de campo no tiene igual y, en últimas, lo que preocupa es llegar temprano al trabajo con el que podemos satisfacer el pan a nuestra familia.
En el presente año, vimos con desanimo como se alejaba la paz, sufrimos las consecuencias del alcoholismo social, desmayamos inconsolables al descubrir en nuestros líderes, un espíritu enfermo e intoxicado de materialismo, morimos desangrados frente a la delincuencia y por último quedamos en el lindel de la puerta, que cerrada al futuro, repite hasta romper el tìmpano que venimos y vivimos por y para la violencia.
Colombia, que bella eres, cuan caudalosos son tus rios e inigualable el colorido paisaje de todos los verdes. Que grande es tu historia.
¿Vendrà desde las aulas, escondido entre libros y cuadernos, la repitencia?
Es que, ¡la repitencia infatigable de hechos caóticos en respuesta a las sentidas necesidades del país, no puede ser soportada por un gobierno màs!
No se informa acaso, a la izquierda, sobre el trabajo que los del común (empleados de la misma tierra ocupada por todo el que se llame colombiano) estamos realizando.
¿No conocen los documentos que acredìtan los avances tecnològicos alcanzados para el desarrollo del campo?
¿Han tomado en consideraciòn los informes que año a año elaboramos sobre los logros alcanzados y su porcentaje, para hacer seguimiento al sueño de libertad político-económica que la académia planea?
Es absurdo que en el recuerdo de un paìs surcado por dos mares, educado hacia el trabajo digno, haya quedado sembrado, en la zona fantasma, condenado a revivir la muerte de Jorge Eliecer Gaitàn y el abandono del gobierno de turno de "Marquetalia", mientras países como Sur África logran limpiar su sangre enredada en las dunas de la arena y su guerra étnica de paso a la paz y a la libertad.
Me pregunto cuantos Mandela tiene Colombia.
En 1994 un estudiante de quinto de básica secundaria, decidió presentarse a la Fuerza Aerea colombiana para optar por una carrera militar en el área de la mecánica de aviación. Como era requisito y para la época había aprovado el cuarto de bachillerato, inició su proceso de aprendizaje, motivado por su padre, militar pensionado.
Pasaron tres meses, tiempo en el que debía ser enviado a la escuela de aviación de Madrid en el departamento de Cundinamarca, escuela en la que se preparan los "Tecnicos de aviación de la Fuerza aerea colombiana.
Pasaron cuatro, cinco nueve meses.
Una mañana, mientras la espera se apropiaba del tiempo, aquel muchacho desayunó con un tablazo, mientras un soldado (dragoniante) le acusaba creyendo que le había pisado una pintura fresca.
¡y se desató el fin!
La larga espera, la rabia producida por el abuso, el régimen impuesto, terminaron con los sueños del estudiante y le clausuraron en una piesa de cuatro por tres acusado de deserción.
Por fín había cambiado su uniforme de "reclutado" (recuerdan que se presentó libremente) sus compañeros no llevaban un esferográfico y un cuaderno (utiles de estudio) sino, un pico y una pala; no eran hijos de familia, que llevaran la frente en alto, buscando en las bibliotecas de la nación, el conocimiento que les convirtiera en héroes, eran delincuentes comunes, atrapados en las calles para que cumpliran con su deber ciudadano de prestar el servicio militar, y que como él habían sido condenados, muchos quiza, hijos únicos o padres de familia; con la mirada hacia el suelo y los ojos quebrados y resecos y su vida convertida en la decisión de un juez.
Solo la verdad, su conciencia limpia, la férrea voluntad con la que fué creciendo en el seno de su hogar desde la infancia, convirtieron a este jóven en un profesional de la educación y aún qué sus sueños de heroe se resumieron a la vida privada y a un corto vuelo en ultralijero, ni el abandono de la autoridad, ni el paisaje delincuencia por el que fué rodeado, ni el tiempo... ni la limitación del espacio le vencieron.
Mandela? Una historia más con un final inesperado.
VIVA LA LIBERTAD. VIVE TU LIBERTAD.
Uno de los comentarios que "normalmente" se escucha, proveniente de quienes han empezado su vida en la casa de una finca, es que estàn aburridos del campo.
No obstante, cuando se trata de observar el mundo, nos percatamos de que este es un todo; no existen por asì decirlo, un mundo rural y un mundo urbano. El decir "todo està allà" Conyeva a tener en cuenta la experiencia frente a la realidad, desde una perspectiva optica.
En mi caso particular, digamos que por acción divina, mi primer hogar fue una casa fiscal (hogar de los militares en sus batallones o bases estratégicas)
Es aquí, en donde podemos aclarar, entonces, que es el mismo hombre, quièn define sus espectativas, frente al mundo que se le presenta. Sigo sin entender porqué nos aburrimos del trinar de las aves y las preferimos al trinar entre ampollas y carreras en la ciudad. La paz que se respira mientras se realiza un trabajo de campo no tiene igual y, en últimas, lo que preocupa es llegar temprano al trabajo con el que podemos satisfacer el pan a nuestra familia.
En el presente año, vimos con desanimo como se alejaba la paz, sufrimos las consecuencias del alcoholismo social, desmayamos inconsolables al descubrir en nuestros líderes, un espíritu enfermo e intoxicado de materialismo, morimos desangrados frente a la delincuencia y por último quedamos en el lindel de la puerta, que cerrada al futuro, repite hasta romper el tìmpano que venimos y vivimos por y para la violencia.
Colombia, que bella eres, cuan caudalosos son tus rios e inigualable el colorido paisaje de todos los verdes. Que grande es tu historia.
¿Vendrà desde las aulas, escondido entre libros y cuadernos, la repitencia?
Es que, ¡la repitencia infatigable de hechos caóticos en respuesta a las sentidas necesidades del país, no puede ser soportada por un gobierno màs!
No se informa acaso, a la izquierda, sobre el trabajo que los del común (empleados de la misma tierra ocupada por todo el que se llame colombiano) estamos realizando.
¿No conocen los documentos que acredìtan los avances tecnològicos alcanzados para el desarrollo del campo?
¿Han tomado en consideraciòn los informes que año a año elaboramos sobre los logros alcanzados y su porcentaje, para hacer seguimiento al sueño de libertad político-económica que la académia planea?
Es absurdo que en el recuerdo de un paìs surcado por dos mares, educado hacia el trabajo digno, haya quedado sembrado, en la zona fantasma, condenado a revivir la muerte de Jorge Eliecer Gaitàn y el abandono del gobierno de turno de "Marquetalia", mientras países como Sur África logran limpiar su sangre enredada en las dunas de la arena y su guerra étnica de paso a la paz y a la libertad.
Me pregunto cuantos Mandela tiene Colombia.
En 1994 un estudiante de quinto de básica secundaria, decidió presentarse a la Fuerza Aerea colombiana para optar por una carrera militar en el área de la mecánica de aviación. Como era requisito y para la época había aprovado el cuarto de bachillerato, inició su proceso de aprendizaje, motivado por su padre, militar pensionado.
Pasaron tres meses, tiempo en el que debía ser enviado a la escuela de aviación de Madrid en el departamento de Cundinamarca, escuela en la que se preparan los "Tecnicos de aviación de la Fuerza aerea colombiana.
Pasaron cuatro, cinco nueve meses.
Una mañana, mientras la espera se apropiaba del tiempo, aquel muchacho desayunó con un tablazo, mientras un soldado (dragoniante) le acusaba creyendo que le había pisado una pintura fresca.
¡y se desató el fin!
La larga espera, la rabia producida por el abuso, el régimen impuesto, terminaron con los sueños del estudiante y le clausuraron en una piesa de cuatro por tres acusado de deserción.
Por fín había cambiado su uniforme de "reclutado" (recuerdan que se presentó libremente) sus compañeros no llevaban un esferográfico y un cuaderno (utiles de estudio) sino, un pico y una pala; no eran hijos de familia, que llevaran la frente en alto, buscando en las bibliotecas de la nación, el conocimiento que les convirtiera en héroes, eran delincuentes comunes, atrapados en las calles para que cumpliran con su deber ciudadano de prestar el servicio militar, y que como él habían sido condenados, muchos quiza, hijos únicos o padres de familia; con la mirada hacia el suelo y los ojos quebrados y resecos y su vida convertida en la decisión de un juez.
Solo la verdad, su conciencia limpia, la férrea voluntad con la que fué creciendo en el seno de su hogar desde la infancia, convirtieron a este jóven en un profesional de la educación y aún qué sus sueños de heroe se resumieron a la vida privada y a un corto vuelo en ultralijero, ni el abandono de la autoridad, ni el paisaje delincuencia por el que fué rodeado, ni el tiempo... ni la limitación del espacio le vencieron.
Mandela? Una historia más con un final inesperado.
VIVA LA LIBERTAD. VIVE TU LIBERTAD.
domingo, 24 de noviembre de 2013
Ecologìa para la ecoternura.
RESPONSABILIDAD.
Corrian el año 2002. Tambièn corrian la economìa y el ocio. La calle estrenaba pavimento y en sus orillas se levantaba la humareda de las fogatas en las que se freìa la ternera a la llanera. Los niños chapoteaban en las aguas del caño apìa mientras sus padres disfrutaban del refrigerio, reìan y asoleaban sus èxitos (todo esto en el fin de semana)
Al llegar noviembre, los espacios, antes potreros en los que se disfrutaba un paisaje llanero (caballos, ganado y hermosas catiras correreando sobre el verdor de la fresca hierba) cambiaba por mùsica y parranda.
De nuevo en enero, al inicio de clases, bajo el fuerte sol de verano, los niños regresaron al colegio, màs, del verdor de los potreros queda casi nada y el agua de los caños ha encontrado mejor refugio bajo la tierra, quiza para dar de beber al sediento o a la espera de la lluvia, fiel compañera. El carbòn de las hogueras nos presenta a simple vista el resultado de la fiesta y a su lado con destellos de colores, han quedado los empaques de los dulces y los alimentos precocidos, los huesos del ganado sacrificado para placer de la comitiva visitante, las botellas vacias de licor y de bebidas refrescantes y por que no, tal cual borrachito amigo del placer, embriagado de placeres y descanso, quedado del festejo pero feliz por el calor y la compañìa de la gente de la regiòn.
Volviendo con los chicos del colegio, al inicio de clases, los rumores de paseo no se acaban, pero ahora el festejo va en camino a recorrer las huellas del turista, a disfrutar del recuerdo que ha creado y modificado el paisaje. Uno a uno, los destellos del plàstico de colores, los huesos y desechos, van desapareciendo; los cauces de las quebradas ¿caños? ¿riachuelos? entre risas y canciones, entre notas y talento, descubren en sus limpias y cantarinas aguas los sonidos del silencio. El colegio, por qué no ¿acaso no es de aquì en donde "nacen" las primeras letras? es aquí donde se gestan los anhelos y los sueños, la sana ambición por alcanzar el proyecto de vida propuesto.
En la regiòn del caño apia se cueida que el nacer de sus aguas conserven la inocencia en sus humedales y se alejan los intereses mundanos recuperando la naturaleza. Así, tan sencillo como salir de paseo porque es aquí, donde se nos dió como techo este azul cielo y adornado con alfombras verdes podemos escuchar las cantarinas aguas que refrescan los hogares de los lugareños. Para poder volver al finalizar el año "de nuevo".
Y, es aquí, en donde agradecemos, el poder tener un techo, natural (y, porqué no) construyendo con los materiales que nos satisface la misma naturaleza, para continuar con vida para seguir viviendo en verano o en invierno, para hacer eco en la ternura y ecologìa con el mandato del cielo. ( Has clic en la dirección para ver el video)
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